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Correlimos de Baird
Calidris bairdii | Bairds strandloper | Baird's sandpiper
Un correlimos plano y alargado cuyas puntas alares sobresalen mucho de la cola, como si volara con alas prestadas. En España se han homologado algo más de veinte citas, repartidas sobre todo entre Galicia y Canarias.
Voz
Al levantar el vuelo, un trino grave, seco y rodado: prriip o krrrit, breve y sin inflexión, áspero y terroso. Es justo lo contrario del tsiit fino y ratonil del culiblanco, y en un bando que se alza del limo vale más que cualquier detalle del plumaje. Mientras se alimenta suele callar.
Grabación: Doug Hynes — CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
Identificación
Apenas mayor que el correlimos menudo, pero de aspecto mucho más largo por las alas: en reposo las primarias se cruzan y rebasan claramente el extremo de la cola. La postura es horizontal, el cuello corto y el dorso plano. El pico es corto, recto, fino y totalmente negro, y las patas son negras. Sobre el pecho hay un baño anteado uniforme con fino estriado oscuro que termina de forma neta contra el vientre blanco y no continúa por los flancos. Los juveniles, que son casi todos los que llegan a Europa, llevan anchos ribetes claros en las plumas dorsales que dibujan un patrón escamado. En vuelo, lista alar blanca estrecha y obispillo oscuro con solo un borde blanco fino.
Especies parecidas
Empieza por la punta del ala. En el correlimos de Baird y en el culiblanco las primarias sobresalen claramente de la cola; en el común y el zarapitín llegan como mucho al extremo. Después separa a los dos por el obispillo: mira cuando el ave levanta el vuelo o se estira, porque el culiblanco lleva un bloque blanco cuadrado sobre las infracoberteras caudales superiores y el de Baird tiene el obispillo oscuro y continuo, con solo un margen blanco estrecho. De cerca decide el pico: el de Baird es corto, recto y enteramente negro; el del culiblanco es algo más largo, con el culmen levemente curvado y una mancha anaranjada apagada en la base de la mandíbula inferior. El pecho del de Baird es un baño anteado liso con estrías tenues, cortado limpiamente sobre el blanco; el culiblanco muestra estrías negras más gruesas que siguen en forma de puntas de flecha por los flancos. Ambos tienen patas negras, y eso basta para descartar al correlimos pectoral y al acuminado, de patas amarillas o verdosas, base del pico clara y proyección alar mucho menor. Frente al correlimos común, el de Baird es menor, más anteado, de pico más corto y de alas mucho más largas; el común se sostiene más erguido y tiene el pico más largo y curvado en la punta. El zarapitín es mayor y más patilargo, con pico curvado de manera uniforme y, en vuelo, un obispillo blanco ancho, bastante mayor que el del culiblanco.
Hábitat
En la península y en las islas aparece en terreno más seco que el resto de limícolas americanas: bordes altos y ya oreados de lagunas y embalses, céspedes cortos de dunas y campos costeros, esquinas encharcadas de prados pisados por ganado y líneas de marea con algas secas. Camina más arriba en la orilla que el correlimos común y picotea en lugar de sondear. Cría en tundra alta, seca y pedregosa desde el nordeste de Siberia hasta Groenlandia, e inverna en bofedales andinos y en la estepa patagónica.
Dónde vive realmente el ave, según EUNIS, la clasificación europea de hábitats.
Distribución y movimientos
Migra hacia el sur por el interior de Norteamérica, de modo que llegan al Atlántico muchos menos ejemplares que de culiblanco. En España la primera cita es de 1988 y hoy se superan las veinte homologadas, con la mayoría en Galicia y en Canarias y un máximo claro en septiembre. En Gran Bretaña e Irlanda es anual y en los Países Bajos hay dieciséis casos aceptados desde 1980.
Dónde y cuándo buscarla
Busca en septiembre, tras una racha de vientos del oeste, en los bordes secos de lagunas litorales, en colas de embalse en estiaje y en prados costeros segados por el ganado, no en la marisma abierta. Un juvenil de Baird destaca por parecer demasiado largo y plano y por quedarse en el terreno alto que los correlimos comunes ya han abandonado. Comprueba primero la proyección alar y espera después a que vuele, porque el obispillo oscuro elimina al culiblanco de una sola vez.
Estado de conservación
La población mundial es amplia y la especie figura como de preocupación menor. Aun así, casi todo el efectivo se concentra en una franja estrecha de tundra ártica alta y pasa el invierno en un número reducido de humedales andinos y pastizales patagónicos. El drenaje de los bofedales de altura, el sobrepastoreo y la pérdida de humedales de escala en las praderas norteamericanas son los puntos débiles; en Europa la especie no tiene peso en la gestión.



