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Cotorra de Kramer
Psittacula krameri | Halsbandparkiet | Rose-ringed parakeet
A la cotorra de Kramer casi siempre se la oye antes de verla: un chillido agudo y penetrante que atraviesa el rumor de un parque urbano. Desde los años setenta este loro del Sahel y del subcontinente indio es un habitante fijo de la Randstad neerlandesa, Bruselas, Renania y el Gran Londres, y también de Sevilla, Madrid y Barcelona.
Voz
Un kii-ak o kiii-yak duro y estridente, normalmente en series cortas de dos a cuatro notas y casi siempre emitido en vuelo; es el sonido que delata a la especie antes de que cruce nada verde. En el dormidero se convierte en un coro ensordecedor y continuo de cientos de aves. Dentro y alrededor del nido, un kek-kek-kek más suave y ladrado. Se oye todo el año, con el máximo en el último cuarto de hora antes del ocaso.
Grabación: Marie-Lan Taÿ Pamart — CC BY-SA 4.0 · Wikimedia Commons
Identificación
Cotorra esbelta, de un verde hierba intenso, con una cola larguísima y muy afilada que supone más de la mitad de la longitud total. Mandíbula superior roja con la punta negra, ojo amarillo con anillo rojo y un tono azulado en el occipucio. La silueta en vuelo es inconfundible: rectilínea y veloz, con aletazos cortos y someros que apenas superan la línea del dorso y la cola arrastrando como un banderín — más dardo que ave. El macho adulto tiene la barbilla y la garganta negras, prolongadas en un fino collar negro ribeteado de rosa por detrás; las hembras y los jóvenes carecen por completo de ese collar, o muestran a lo sumo una sombra verdosa, y tienen la cola algo más corta.
Especies parecidas
La cotorra alejandrina vuela también libre en varias ciudades europeas y es la única confusión real. Es bastante mayor (55–62 cm), con un pico más grueso y de un rojo sangre más intenso, y luce en todos los plumajes — hembras y juveniles incluidos — una mancha escapular castaño rojiza sobre las coberteras alares; su aleteo es más lento y pesado y su voz más grave y áspera. La cotorra argentina es mucho más rechoncha y de cola más corta, con frente y garganta grises y pecho escamado de gris, y construye grandes nidos de ramas en lugar de criar en oquedades.
Hábitat
Ligada casi por completo a zonas urbanas con arbolado viejo y grueso: parques, cementerios, barrios residenciales antiguos, alineaciones de calle, sotos y dehesas de borde urbano y huertos de ocio. Cría de enero a junio en grandes oquedades de plátanos de sombra, hayas, chopos, tilos y palmeras, a menudo en agujeros de pícido agrandados. Se alimenta de yemas, flores, semillas, frutos secos y fruta, y en invierno abundantemente en los comederos de los jardines, un aporte que explica en parte su éxito en latitudes altas.
Dónde vive realmente el ave, según EUNIS, la clasificación europea de hábitats.
Distribución y movimientos
Naturalizada en la Randstad neerlandesa (La Haya, Ámsterdam, Róterdam, Utrecht), en Bruselas, en la región alemana del Rin-Meno (Colonia, Düsseldorf, Wiesbaden, Heidelberg) y en el Gran Londres. En España las mayores concentraciones están en Sevilla, Madrid, Barcelona y la costa mediterránea, con núcleos también en Málaga y Canarias. Los Países Bajos albergan 2500–3000 parejas reproductoras y dormideros invernales de 10.000–12.000 aves. El área de origen se extiende desde Senegal y el Sahel, por Sudán y Etiopía, hasta Pakistán, la India y Nepal.
- Todo el año
- Invierno
- Paso migratorio
- oscuro = área principal, claro = presencia escasa
Dónde y cuándo buscarla
Acude a un dormidero conocido media hora antes de la puesta de sol en noviembre o diciembre — en Sevilla los jardines del Guadalquivir y el parque de María Luisa, en Madrid el parque del Oeste y la Casa de Campo — y colócate de espaldas a la última claridad del cielo. Las aves llegan en oleadas de decenas, giran chillando y se dejan caer en las copas como hojas verdes. En época de cría es más fácil: busca plátanos gruesos con una oquedad redonda y roída y espera al reclamo ladrado.
Estado de conservación
Sin amenaza global (UICN: Preocupación Menor); en su área nativa es común y localmente perjudicial para la agricultura. En Europa se trata de un exótico naturalizado, procedente de aves de jaula escapadas o liberadas desde los años sesenta y setenta, con crecimiento sostenido desde entonces. Si desplaza o no a las aves autóctonas que crían en oquedades sigue sin estar zanjado. Experimentos en Bruselas demostraron que las cotorras expulsan activamente al trepador azul de las cavidades adecuadas y que su densidad es menor en torno a grandes concentraciones de cotorras; en cambio, un análisis de las series de censo británicas apenas detectó efectos a escala poblacional sobre estornino, grajilla o pícidos. El caso más claro está en Sevilla, donde las cotorras han desplazado al escaso nóctulo grande de sus oquedades. A ello se suman daños locales a la fruta y molestias por ruido en los dormideros. En España está incluida en el Catálogo de especies exóticas invasoras y su control es objeto de programas específicos.




